martes, 9 de febrero de 2010

El Proyecto de Vida

Proyecto de vida

• La realidad es como la vive cada individuo; puede ser ordenada o caótica. Los adultos principalmente, estamos familiarizados con realizar proyectos de trabajo, los niños y adolescentes proyectos escolares, pero casi nunca se nos enseña la importancia de desarrollar un proyecto de vida personal.

• Hablar de crear un proyecto de vida puede resultar un tanto difícil, ya que existen individuos que creen que su futuro ya está, determinado por su familia, su lugar de origen, su nivel socioeconómico, alguna carencia afectiva, la suerte, y todo lo anterior limita la posibilidad de planificar.

• Independientemente de que los adolescentes se caracterizan por vivir el aquí y el ahora, y tener poca percepción del riesgo, es la etapa en la que tendrán que planificar y llevar a cabo acciones que influirán en su futuro económico, familiar y social. De ahí que orientarlos en la importancia de su toma de decisiones como un elemento vital en la formación de sus proyectos, apoyará la determinación de tomar las riendas de su vida personal y asumir las consecuencias de dichas decisiones. En términos generales, un proyecto de vida le da un por qué y un para qué a la existencia humana.

• Adoptar un proyecto de vida como modelo de prevención, permite considerar temas del ámbito personal y social; por ejemplo, el abuso del consumo de bebidas con alcohol.

• El proyecto de vida ayuda a saber quién soy, cómo soy, y plantear metas a corto, mediano y largo plazos en las diferentes áreas de la vida.

• El estudio del tema que nos ocupa es importante porque funge como un factor de protección ante el abuso de bebidas con alcohol.

• El ser humano, en cualquier período de su vida, necesita construir las posibilidades de su futuro, encauzar sus esfuerzos y establecer a dónde quiere llegar, a través de un conjunto de requerimientos internos y externos con los que evaluará la importancia de ser, hacer o tener. “¿Qué estudiaré?; ¿a qué me quiero dedicar profesionalmente?; ¿dónde estudiaré?; ¿quiero tener pareja?; ¿cómo quiero que sea?; ¿qué estoy dispuesto a vivir?; ¿cuales son las obligaciones y responsabilidades que adquiero si...?; ¿debo iniciar mi vida sexual o aún no es tiempo?; ¿quiero experimentar lo qué es estar borracho?; ¿quiero consumir otras drogas?” son algunas de las interrogantes que deberían plantearse los adolescentes y los jóvenes.

• Para que los jóvenes encuentren las repuestas en su proyecto de vida es necesario que busquen en lo profundo de ellos mismos, donde cada uno es capaz de escuchar y analizar la elección, donde la libertad está presente, y entonces analizar esto desde la perspectiva de la “necesidad”.

• El proyecto de vida es el conjunto de posibilidades que dan la pauta a abrir nuevos caminos, alternativas y situaciones que lleven al crecimiento integral.

• El proyecto de vida se realiza en la etapa de la adolescencia, éste debe acompañar al ser humano a través de su desarrollo.

• Un proyecto de vida no es independiente de lo que ocurre en el entorno, ni se excluye a las personas con las que se interactúa.

• El proyecto de vida tiene la función de organizar de manera paulatina el mundo interior del individuo, así como el exterior

• A medida que un proyecto de vida se construye de manera independiente, se tiene la oportunidad de actualizarlo y continuar con su proceso e incluso de cambiarlo para que esté acorde con la realidad. El avance en la elaboración del proyecto no es siempre lineal ni va en la misma dirección.

• Cuando no se tiene un proyecto de vida hay amargura y tristeza porque la mayor parte del tiempo hay una lamentación por los sucesos del pasado y un miedo a lo incierto del futuro.

• Es importante, para la mayoría de los seres humanos, ocupar un lugar, hacer algo por uno y por lo que lo rodea.

domingo, 31 de enero de 2010

¿ Cómo enfrentar los conflicto ?

Honestidad, franqueza y respeto
Tres palabras sencillas que cambiarán su vida

por Suzanne Lesser

Los padres de Guillermo se presentaron de nuevo a la casa de éste sin haber avisado antes. Y cada vez que lo hacen esperan que su hijo y su nuera dejen todo para atenderlos. Por temor a herir los sentimientos de sus padres, Guillermo les dice: "¡Papa, mamá, qué agradable sorpresa! ¡Pasen adelante!" Sabe que su esposa se pondrá furiosa, ¿pero qué puede hacer él?

Dennis Adams, un psicólogo que se ha dedicado durante veinte años a ayudar a empleados con exceso de trabajo, cónyuges ignorados, y padres fuera de control, a expresarse mejor; afirma que la comunicación efectiva se da cuando las personas son honestas, francas y respetuosas.

Tres tipos de personalidad

Según su modelo, hay tres tipos básicos de personalidad cuando se trata de cómo manejar los desacuerdos.

Las personas pasivas son respetuosas, pero no francas. Piensan: "Me siento mal, pero no quiero tener conflictos. De todos modos, no mejorará las cosas". A menudo hablan de otras personas, en vez de hablar directamente con ellas, porque consideran que la franqueza es "mala". Adams cree que alrededor del 80 por ciento de la población es pasiva. Guillermo, nuestro ejemplo de más arriba, cae dentro de esta categoría.

Las personas reactivas son honestas y francas, pero no respetuosas. Cuando las cosas les salen mal, explotan. Mientras las cosas sean como ellas quieren, no parece importarles la forma como traten a los demás. Para ellas, mostrar respeto las hace parecer débiles y fracasadas. Pero, ¿funciona, en realidad, una actitud reactiva? No muy a menudo. El padre o la madre que gritan todo el tiempo pueden ser francos, pero sus hijos aprenden rápidamente que los gritos logran poco. Al final, su ira les cuesta el respeto y la obediencia de ellos.

Las personas pasivas que se enfadan (PPQE) han sido pasivas por un tiempo tan largo, que después actúan con irritación y aspereza. Pierden los estribos como las reactivas, pero luego se sienten mal por esto, a diferencia de quienes, por naturaleza, son polémicos. Este tipo de personas piensan que reaccionar es la única alternativa a la pasividad; creen que necesitan moderar su actitud, pero también ser francas.

La comunicación efectiva se produce en algún punto entre los dos extremos de la confrontación y la evasión. Utilizando el método de resolución de conflictos de Adams, los pasivos son menos propensos a llevar las tensiones del trabajo a la casa, y viceversa. Y cuando las personas reactivas, o las PPQE, aprenden a controlar la intensidad de sus reacciones, los demás escuchan lo que dicen, en vez de centrarse en su manera de expresarse.

Tres palabras clave

Echemos un vistazo a estas tres palabras: honestidad, franqueza y respeto, y a la manera como usted puede utilizarlas para mejorar su estilo de comunicación.

Honestidad: Sea sincero en cuanto a sus pensamientos y sentimientos. Supongamos que su hermano no contesta a sus mensajes, y rara vez le llama, pero espera que usted deje todo lo que está haciendo cuando él desea hablarle. ¿Cómo le afecta eso a usted?

Franqueza: Una vez que haya ordenado sus pensamientos, comunique sus sentimientos de una manera franca. Use palabras sencillas y directas, en vez de sugerir o insinuar algo. Pero recuerde que es aceptable, e incluso cristiano, reservarse algunos pensamientos.

Adams recomienda lo que él llama un "mensaje focalizado", que se centra en tres aspectos: 1) en lo que la otra persona hizo, 2) en cómo lo percibió usted, y 3) en lo que ese comportamiento hizo que usted deseara. Asegúrese de hacer coincidir su grado de vulnerabilidad con el marco de la situación. Con la familia, por ejemplo, puede ser más transparente que en el ambiente de trabajo.

Digamos, por ejemplo, que usted confronta a su hermano de esta manera: "Cuando no respondes mis llamadas, pero esperas que yo esté disponible para escucharte si lo necesitas, siento como si yo no te importara. Por eso desearía que me dieras la misma atención que tú esperas de mí".

Si usted ha sido una persona pasiva durante años, no espere que todos aplaudan sus esfuerzos de ser emocionalmente saludable. Quienes estaban acostumbrados al "Dócil Carlos" o a la "Dulce Susana", pueden sentirse incómodos con su nueva franqueza y su amor propio. Dígales que usted había sido una persona demasiado pasiva en el pasado, y logre el apoyo de ellos en su transformación.

Respeto: No importa cuán franco sea su mensaje, éste nunca debe ser ofensivo. Evite culpar, atacar y manipular. Además, no analice la conducta de la otra persona. En vez de decir: "Lo que hiciste fue desconsiderado", dígale cómo le hizo sentir: "Cuando estabas hablando mientras yo hacía la presentación, me distraje y me sentí molesto".

Tenga en cuenta que, a pesar de sus mejores esfuerzos, hay personas que podrán ofenderse. ¿Se acuerda de Guillermo? Al final habló con sus padres acerca de sus visitas inesperadas. Aunque les habló con cariño, se sintieron heridos. Pero nunca volvieron a presentarse en su casa sin antes llamar.

Cualquiera que sea su tipo de personalidad. No se desanime si de vez en cuando no tiene éxito. El objetivo no debe ser controlar a los demás. Más bien, concéntrese en expresarse de manera honesta, franca y respetuosa. Eso le hará bien a su salud, y usted se sentirá más feliz.

sábado, 5 de diciembre de 2009

«LA VIDA NO TIENE SENTIDO SIN TI»

«Quiero un pasaje de ida solamente, para Londres.» Así dijo en la agencia de viajes de Melbourne, Australia, Neil Browne, hombre de treinta años de edad.
Cuando tomó el avión y comenzó el vuelo, Neil se mostró sereno. Su rostro no reflejaba ni pena ni alegría, ni angustia ni temor, sino sólo la expresión del que ha tomado una decisión definitiva, la de poner fin a sus días.
Cuando llegó a Gales, punto final de su viaje, Neil cerró herméticamente las puertas de su auto, dejó el motor en marcha y se dejó morir asfixiado por el monóxido de carbono. En las manos tenía las fotografías de él y de su novia, y un mechón de los cabellos de ella. Tres días antes, su novia también se había suicidado, por ser imposible el casamiento de los dos.
He aquí otro caso de «pacto suicida», común entre muchos enamorados desde los tiempos de Romeo y Julieta, y otro doble suicidio de jóvenes que se suma a los miles que se producen semanalmente.
Neil Browne y Susan Pritchard se habían conocido en 1980 en Gales, Inglaterra. Se enamoraron y se juraron amor, eterno. La boda iba a realizarse en 1984, pero por desavenencias familiares, la joven no podía viajar a Australia. Por eso se suicidó arrojándose a las aguas de un río. Neil la siguió en el pacto suicida poco después.
«La vida no tiene sentido sin ti», escribieron los dos enamorados. Para ellos la vida consistía en estar unidos; en vivir siempre juntos, ya fuera como pobres o ricos; en mirarse y escucharse cada día; y en compartir todas las cosas, todos los momentos, todos los sentimientos, todas las ilusiones y todos los pensamientos.
Si eso no se podía realizar, era mejor morir, porque sin eso la vida carecería de importancia, de sentido y de estímulo.
Es precisamente esto último que Cristo demanda de aquellos que desean hacerse sus discípulos: un amor eterno, que no se satisface con nada de este mundo sino con la presencia permanente y la comunión con el Ser amado. Cristo recompensa ese amor, esa devoción y consagración a Él, con la más grande de las bendiciones para las cuales fue creado el hombre: conocerlo, amarlo y servirle como su Señor y Salvador.

FUEGO CONTRA FUEGO

La joven, de veintitrés años de edad, se paró frente a una librería de Minneapolis, Minnesota. Largo rato estuvo contemplando los libros y revistas exhibidos en las vidrieras. Luego, con gesto de sufrida y callada resignación, hizo algo insólito.
Se roció la cabeza y el cuerpo con gasolina y se prendió fuego. Eran las siete de la noche del 10 de julio de 1984. La joven se llamaba Ruth Christenson, y así como la Ruth de la Biblia, tenía firmes convicciones morales. De ese modo protestaba contra la literatura pornográfica que vendía la librería.
He aquí un acto de legítima protesta, que aunque es discutible en su forma, no lo es en manera alguna en su fondo. Ruth Christenson, una joven cristiana, estaba indignada por el auge mundial de la literatura pornográfica, así que quiso hacer algo para detener ese comercio inicuo. Y no encontró mejor forma que prenderse fuego a sí misma.
La pornografía, que es un negocio mundial que obedece a oscuros y siniestros intereses, está pervirtiendo a la juventud y amenazando los hogares. Con el pretexto de que hay libertad de prensa, que todas las ideas son libres, y que un desnudo femenino es arte y no algo obsceno, se produce por millares de toneladas una enorme masa de material indecente.
Son mentes juveniles las que absorben toda esa enorme masa. La compran libremente en kioskos y librerías, y la absorben impensadamente, por ese interés morboso que tiene la indecencia.
Estudiosos serios de varios países —psicólogos, educadores, sociólogos y religiosos— nos dicen continuamente que hay una relación bastante estrecha entre la literatura y el cine pornográficos y la delincuencia juvenil, los asaltos a mujeres, las violaciones y los ultrajes. La pornografía es el disparador que acciona la bomba de las pasiones latentes.
«Con fuego de gasolina puedo contrarrestar simbólicamente ese fuego de la pornografía que abrasa la mente, la moral y los sentimientos de la juventud», pensó la joven Ruth.
Hay algo que nosotros, los padres y las madres conscientes de este vicio, podemos hacer al respecto: podemos examinar detenidamente todo material de lectura de nuestros hijos. Y podemos permitir que Cristo sea el Señor y Maestro de nuestra familia y de nuestro hogar.

martes, 1 de diciembre de 2009

Famosos que viven con ella

Earvin "Magic" Johnson.

Es uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia, además de uno de los principales activistas de la lucha contra el sida. Al comenzar la temporada 1991-92, tuvo que perderse sus tres primeros partidos por una infección estomacal, y poco después conmocionó al mundo tras anunciar en una rueda de prensa que era portador del VIH. Lo descubrió cuando intentaba hacerse un seguro de vida, y entonces declaró que dedicaría su vida a luchar contra la enfermedad. 17 años después de su diagnóstico se dedica a dar conferencias y charlas para mostrar a todos cómo hacer frente a la epidemia.

Famosos que sucumbieron

Michel Foucault.
El influyente filósofo, sociólogo e historiador francés falleció de sida en 1984. Fue una de las muertes más tempranas a causa de la enfermedad, en una época en la que contagiarse era sinónimo de muerte. Era homosexual, y una figura intelectual crucial para los intelectuales gays del momento.

EL SIDA AFECTA A TODOS

EL SIDA: LOS FAMOSOS QUE APOYAN LA RECUPERACÓN:
Las celebridades también se han puesto manos a la obra para frenar el avance del sida. Decenas de actores y actrices, músicos y personajes famosos han prestado su rostro a las campañas contra el VIH. ¿Quieres conocerles?.
Richard Gere.
Hace años que el actor presta apoyo a organizaciones dedicadas a la lucha contra el VIH y el sida, y ha colaborado con las Naciones Unidas, además de muchas otras fundaciones, a quienes presta su imagen para concienciar sobre los problemas de las personas que viven con VIH.
Elton John.
El cantante es uno de los famosos más volcados en la lucha contra el sida. Elton John es responsable de la Fundación Elton John contra el Sida, a la que dona una parte de los beneficios que obtiene por sus discos. Esta organización financia programas educacionales para prevenir el sida y para eliminar los prejuicios y frenar la discriminación que sufren los portadores del virus.
Will Smith.
El actor ha sido representante de diversas campañas contra el sida, además de participar en conciertos y galas benéficas para recaudar fondos destinados a luchar contra la enfermedad y sus consecuencias.
Madonna.
Además de participar en gran cantidad de eventos contra el VIH, la reina del pop también ha financiado diversos proyectos en Malawi a favor de los niños huérfanos del sida, entre los que se encuentran un orfelinato y un centro de educación y alimentación infantil.


EL MACHISMO Y EL SIDA

por el Hermano Pablo



La mujer apenas podía contener las lágrimas. Estaba contándoles su historia a oficiales del Seguro Social. Era la misma historia de muchas mujeres como ella, una historia que es drama y que es, a la vez, tragedia.
Se llamaba Rosario Servín, y tenía treinta y nueve años de edad. Vivía en una de las grandes capitales de América Latina, era viuda y tenía seis hijos. Su esposo había muerto de SIDA, y ella también estaba infectada. Rosario acababa de perder su casa, que era la única herencia, además de la enfermedad, que le dejó su esposo.
Tales casos representan una epidemia. Miles y miles de mujeres pueden contar la misma historia. Casadas con un hombre machista, deben aguantar pacientemente todo lo que él haga.
El esposo, que tiene todas las mujeres que quiere, vive en completo abandono y se enferma de SIDA. La mujer no se atreve a decir una sola palabra, ni a preguntar cuántas mujeres tiene ni a ensayar la menor protesta. Lo aguanta todo pacientemente, pidiéndole a Dios que su esposo cambie, pero en vez de cambiar él le transmite a ella el virus mortal.
Se cuenta que cuando Hernán Cortes conquistó México, los príncipes aztecas le traían lotes de hasta veinte muchachas vírgenes para que escogiera la que más le gustara, y distribuyera a las restantes entre sus capitanes. Esa es parte de nuestra herencia. Con la proliferación del machismo, de la lujuria y del pisoteo cínico de las normas divinas del sexo y del matrimonio, ¿cómo no van a haber en las Américas millones de casos de SIDA?
Tenemos quinientos años de «civilización» en nuestros países de habla española. ¿Y a qué hemos llegado? Lo que salta a la vista es un enorme desmoronamiento moral, espiritual, económico y político.
¿Qué es lo que falta en nuestra sociedad? Falta algo que la civilización no ha podido darnos. Falta algo que la cultura no ha podido darnos. Incluso, falta algo que la religión tampoco ha podido darnos. Falta Dios introducido en cada fibra de nuestra vida. Falta una relación personal con el Señor Jesucristo.
Cristo puede entrar en nuestra vida desalojando de nosotros todo lo que es malo. Él puede regenerarnos y limpiarnos, y hacer de nosotros —de cada hombre y cada mujer que se entrega a Él— una nueva persona. Cristo, y no la religión, es lo que salva. Dejémoslo entrar en nuestro corazón. Ese será el principio de una nueva vida. Dejemos que entre hoy mismo. Él quiere ser el Señor de nuestra vida.

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